Miguel Poblet

El pasado 19 de Marzo fue el cumpleaños de Miguel Poblet, como ya viene siendo costumbre hacemos mencion a los ciclistas más famosos en el día de su cumpleaños. La verdad es que de Miguel Poblet no hablamos mucho y fué porque queríamos que alguien my especial nos hablase sobre él. Este es el texto de Gerardo Fuster sobre Miguel Poblet, esperamos que os guste.

Me resulta un tanto difícil sintetizar y a la vez elegir algunos temas en torno a la figura popular del catalán Miguel Poblet, uno de los ciclistas que ha dejado más huella en la historia del ciclismo español, especialmente por haber brillado a gran altura en nuestro país y por haber forjado varias gestas, innumerables, en el campo internacional. En cierta manera no tengo reparos en afirmar que Poblet nos abrió la puertas allende de nuestras fronteras, con preponderancia en suelo italiano y con cierta predilección en las carreras clásicas de una sola jornada. También ¡cómo no! se hizo notar venciendo con admirable facilidad en varias etapas, sea en el Giro, que fueron veinte, o bien en Tour, que fueron tres, o en la misma Volta a Catalunya, que fueron treinta y dos.
Fue el primer español que le cupo el honor de vestir la codiciada camiseta amarillla, en 1955, al término de la primera etapa. Días más tarde se tomaría el lujo de adjudicarse la última etapa en el Parque de los Príncipes de París, con catorce segundos de ventaja, unos segundos que valieron oro. Fue un festival admirable. La hazaña no fue fácil. Aparte, sorprendente, Poblet transitó en primera posición en el col de Tourmalet, con trescientos metros en su haber, en un terreno completamente diferente.
Cabe señalar, es un dato más, que el bravo ciclista catalán realizó su primera salida al extranjero en condición más oficial en el año 1953, a los 25 años, venciendo en la carrera Ronda de Aix-em-Provence. Quizá cabe decir que esta introducción en el campo internacional nos pareció un tanto tardía si se tiene en cuenta que el apredizaje y la familiaridad en correr a altas velocidades no se adquiere de un día para otro. Hay que cultivar, asimilar, poco a poco la experiencia. Esto ha sido siempre así.
Antes de adentrarnos en otras facetas de su vida, es aleccionador saber que su padre, conocedor del campo de las bicicletas, tenía un taller y de esta manera le inculcó desde un buen principio la afición a este duro deporte. A los cuatro años, se recuerda, ya daba las primeras pedaleadas en un viejo triciclo.
Inició sus estudios de perito mecánico en una academia situada en Barcelona, cuyos traslados los hacía montando en bicicleta. En el año 1944, sacó la primera licencia como corredor principiante, fichando por la Unión Deportiva de Sans, presidida en aquel entonces por Miguel Torelló, su verdadero mentor ante lo que se le avecinaba; a igual que lo fue, algo más tarde, el italiano Giovanni Borghi, que también le apoyó economicamente en todo momento.
Es de destacar, por ejemplo, que en el Giro, una prueba que bien conocía, se clasificara en sexto lugar en el resultado absoluto, concretamente en los años 1957-58-59. Fueron destellos para no olvidar. Además, en el año 1961, vistió durante seis días la “maglia rosa”, una loable distinción como líder.
Ya como corredor independiente, en 1945, inicia su ascendencia en el mundo del pedal, venciendo en el Trofeo Jaumandreu y también en el Campeonato de Catalunya de interclubs en pista, otra modalidad. Al cabo de diecisiete años, en 1962, se despide definitivamente ganando los “Seis Dias Ciclistas de Madrid”, formando pareja con el mallorquín Miguel Bover.
Es sorprendente darse cuenta el amplio campo que acaparó Poblet en su dilatada actividad, tanto si hablamos de montaña como de velocidad pura en pista, como ciclocross, carreras clásicas, carreras por etapas e incluso tras moto. El estuvo siempre dando talla de su enorme capacidad física frente a especialidades tan diversas. Su fuerte, lo sabemos, fueron las competiciones clásicas. Quizá no pudo dedicarle todo el tiempo posible que se exigía. No se podía luchar casi al mismo tiempo en tan variados campos de acción. Pero él, Poblet, no cesaba en su empeño y en su fuerza de voluntad.
Quisiera escribir muchos retazos más acerca de su vida, pero las limitaciones lógicas de espacio me impiden el poderlo hacer, aunque no dudo que Poblet, mi buen amigo, todo se lo merece.
Como colofón final, nombremos a modo de estadística los siguientes resultados, resultados simplificados en grado sumo, muy escuetamente. Veamos los éxitos más significativos que nos llaman poderosamente la atención:

-Tres veces campeón de España de Montaña
-Siete veces se adjudicó el Campeonato de España por Regiones, representando a Catalunya (equipo de tres corredores)
-Siete veces vencedor del Campeonato de España de Velocidad
-Dos veces vencedor de la Volta a Catalunya (1952-60)
-Vencedor del Gran Premio Marca, por etapas, a los 20 años (1948)
-Vencedor del Midi-Libre (1955)
-Vencedor Sassari-Cagliari (1960)
-Vencedor Milán-San Remo (1957-59)
-Vencedor Trofeo Masferrer (1954)
-Vencedor Barcelona-Vilada (1956)
-Vencedor Milán-Turín (1957)
-Vencedor de los “Seis Días de Buenos Aires”, formado pareja con Batiz (1959)
-Segundo en la París-Roubaix (1958)
-Segundo en la Milán-San Remo (1958)
-Segundo en la Milán-Turín (1958)
-Segundo en la Vuelta a Lombardía (1958)
-Segundo en la Roma-Nápoles-Roma (1958-59)
-Segundo en la Barcelona-Pamplona (1951)
-Segundo en los “Seis Días de Barcelona”, formado pareja con Terruzzi (1953)
-Segundo en los “Seis Días de Madrid”, formado pareja con Batiz (1960)

Esto son resultados, aunque escuetos, pero sumamente importantes. Esta nota de extenderme más, se haría interminable a los ojos de mis queridos lectores. Tampoco quiero cansarles con la danza de números y de años.
No sé si me será posible, en otra ocasión, el contrastar algunas opiniones que tenía Poblet en torno a sus adversarios. El tenía sus preferencias por unos y por otros, valorando, además, sus cualidades personales. Por otra parte, acumuló ciertas victorias muy apreciadas y también tuvo alguna desilusión ciclista. Cualquier historia deportiva tiene sus páginas de gloria y sus decepciones. Nadie se libra de estas circunstancias. No todo es un camino sembrado de rosas.

Aquí una foto de Gerardo Fuster con Miguel Poblet en 1957

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Comments

  1. Un homenaje a este gran Hombre si cabe la posibilidad.
    Un saludo.

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